12 Febrero 2007
No sé, en estos tiempos de verdades absolutas...no sé, esto de dudo luego existo, puede ser mal interpretado. Pero...¡ qué leches!, es que ¡dudo!.
Ayer, como era domingo, me dí un respirito en mi vida virtual y ¡¡¡me fuí a un café ( no a un ciber, a un café sin pantallas, ni siquiera de plasma) a leer el periódico!!!. Forma parte de un programa de desintoxicación del que ya les hablaré más adelante.
Pero, al grano. En el café leí el suplemento del domingo de El Pais, el epeseee ese. Artículazo sobre la conciliación procurada por la tecnología ( hay otros mundos pero están en éste: en la empresa del artículazo ¡ tienen un fisio en la oficina!).
Comenzaba con el relato de una situación. Una alta ejecutiva está en China esperando a su nueva hija. Es el día más importante de su vida. También un día importante para su empresa, presentan su nuevo boom. Pero... a la ejecutivo no le fuerzan a elegir, puede estar en china y abrazar a su hija, gracias a que puede estar presente en el lanzamiento de su producto... ¡por teleconferencia!.
Hace poco estuve en el norte ( muy al norte, no doy más pistas), donde tengo dos amigos ejecutivos que también concilian mucho tecnológicamente. Fuimos de a pasar un día a la orilla del mar ( ojo, no confundir con un día de playa, que hablamos de muy al norte). Yo, mi compañero ( sentimental, aclaro), nuestro amigo y su smart phone. Como nos vemos poco ( nos separan 3.000 kilómetros y unos cientos de euros que valen los billetes, además de que somos gente ocupada) hablamos sobre las novedades en nuestras vidas, el sentido de ésta, el amor, la paternidad. Y en un día laborable, ¡ojo!. Bastó con compaginar nuestros sentimientos con los casi impreceptibles pitiditos del smart...
- La pequeñita sigue a su hermana a todas partes
( respuesta al e-mail phone de un accionista)
- ¿ Qué te decía?, si...es bonita como un sueño
(sí, claro, puedo concertarle una entrevista esta semana...)
- Sí que lo es, su sonrisa podría deshelar el polo, ¡ pues sí que te escribe gente! ¿ comemos algo?
Me encanta la libertad que me dan las nuevas tecnologías, no me malinterpreten ( han visto el anuncio ese tan mono de la tarjeta de internet y la peña en el parque con sus portátiles).
Pero .... tanta santificación me inquieta. ¿ NO SERÁ UNA TRAMPA?
Y me inquieta la mezcla. El entrelazamiento, el hecho de se desdibujen los bordes... (¿ por qué alguien de baja maternal ha de leer a diario el correo electrónico de su empresa?, el repor del epeseee ese, lo presenta casi como un logro).
Me planteo enocasiones si no es el motivo por el que, trabajando una jornada normal, 40 horitas en mi cárcel virtual, tengo la sensación de que el trabajo es una cinta sin fin.
En fin, que dudo. ¿ Será que existo?
servido por desdelatorredechips
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8 Febrero 2007
¡ Hay alguien ahí! Fuera. Muchos alguien, todos preocupados por mí, especialmente, esto lo diré bajito, por mi vida sexual, lo que son las cosas...
Tengo la prueba delante. En mi pantalla. Hoy me ha escrito Gun harriot, que me manda su amor. Estelle M. Delanay, que en el asunto pone: "un escalón". ¿ Qué querra decir? Creo que es un mensaje de ánimo: "¡ sube un escalón, más, anda!".
Lisabeth me pregunta cómo estoy; Chantal, anhela que sea esto; Helen Potts me manda el truco.
Y luego están Josefine Dobson, que ha debido equivocarse porque me manda un mensaje sobre cómo enlarge my pennis ( alarga tu ..., ya saben...) y yo no tengo de eso, no en propiedad, quiero decir.
Gabriel está más acertado, me manda un mensaje alusivo a hacer más interesantes las noches del sábado. Pero lo abro y...oh, desilusión, sólo me ofrece diferentes tipos de viagra. A mí es que la química no me va, preferiría algo más natural, no sé, como los dados eróticos que me recomienda Kathleen O.Bradfor. Una partidita por velada y verás como se te va el muermo.
Tengo por abrir el de Robín: "Now´s the time". Porque me inquieta: the time for what?.
Uy, disculpad lo del inglés, pero es que no se por qué extraña razón todos los que se preocupan por mí ( 20 esta mañanita) me escriben en la lengua de Shakespeare. Aunque, pensando, pensando, no sé si el de Romeo y Julieta sabría lo que es el pishing. Esto viene junto a la carta de un banco en el que no tengo cuenta. Je, je, no me engañan, este no le abriré.
Y así cada mañana, ¡ qué reconfortante!. Una abre su correo para empezar la jornada laboral y se encuentra con 24 mensajes no leídos, de los que sólo cuatro tienen relación con el curro. Esto tengo que hablarlo con mi virtual-boss, tanto compadreo con gente preocupada por mí, me quita tiempo de producir. Y eso no puede ser.
servido por desdelatorredechips
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29 Enero 2007
Sólo un inciso, que hoy es lunes, y hay que tele-currelar sin despistarse. Os cuento un chiste, es viejo, pero lo he recordado hoy, porque uno de mis virtualboss ha estado con gripe ( él que puede).
Un hombre camina sediento por un enorme desierto de arena, le duele la cabeza, le arde la piel, cree que está a punto de desfallecer, por el agotamiento, la deshidratación y algún virus que pilló en el jeep, cuando, de repente, ¡ostras!, se encuentra una lámpara mágica. Como de pequeño hacía caso de las correspondientes campañas de animación a la lectura, y es un cuento-leído, pues sabe que hacer, así que la frota, la frota y....¡chas!, ¡sale un genio!.
- Hola, soy el genio de la lámpara, ya sabes, pídeme un deseo y lo haré realidad.
- ¿ Sólo uno? ¿ No eran tres?
- Vamos tío, que estamos en enero y hay rebajas. No sabes como está el sector genios.
- Bueno, bueno, déjame pensar, un sólo deseo... Ya sé, no ponerme nunca enfermo, agotarme o desfallecer.
- Ummm, me parece que intentas colarme tres. Bueno, mira que haremos, te los concederé los tres en uno.
Y le hizo ¡¡¡autonómo!!!.
PD. Autónomos de la globosfera, ¿ habéis recibido la carta de Caldera? ¿ sabéis de dónde puedo bajarme íntegra una copia de la nueva ley?
servido por desdelatorredechips
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28 Enero 2007
Yoda llegó a la oficina mucho después. Fue un pequeño cohechito en la conferencia de prensa de presentación de los muñequitos de la saga galáctica, cuando esta, tiempos ha, comenzaba con Leila, Han y Luke.
Las funciones de su puesto son:
- Rercordarme que la mente tiene un poder oculto, capaz de des-sumergir naves espaciales.
- Susurrarme, cuando estoy inmersa en un marasmo de imails contradictorios entre sí , contradictorios incluso entre los párrafos de un sólo archivo adjunto, aquello de : "sigue tu instinto...", o similar.
- Apuntalar mi maltrecho ego de david ( en el sentido biblíco, que hoy los davides son mega-maxi) contándome sus batallitas en la cueva aquella o en el senado aquél de los escaños flotantes. ¡Tan pequeñito y luchando contra el más poderoso!. Sin complejos y con puntería, haciendo su mella...¡ Qué mono él!
-Advertirme de vez en vez para que no me pase al lado oscuro, sea cual sea éste. Que en este mundo hay más cuevas tenebrosas que agujeros en un queso gruyere.
PD. En mi empresa hay de todo, contratos blindados con participación de los beneficios, contratos a secas, contratos de prácticas, sufridos becarios que trabajan por la patilla ( perdón, que aprenden sin tener que pagar por ello). Las normas no están muy claras. Hay incluso gente que tiene diferente status haciendo el mismito trabajo: unos tienen derecho a librar el fin de semana, irse a las seis y ponerse enfermos ( se llama contrato, sé que existe, pero es un acto de fe, nunca he visto ninguno) y otros no ( ¿autónomos por cuenta ajena, recuerdan?). Pero prometo informarles de la relación laboral de Pepito y Yoda con la empresa en cuanto la averigue.
servido por desdelatorredechips
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28 Enero 2007

Os hablé de mis compañeros de oficina. Aquí os presento a uno de ellos: Pepito Grillo, en plástico y pintura.
Es el que lleva más tiempo conmigo. Desde que comencé y tenía pepitos grillo de carne y hueso de los que disfrutar. Recuerdo la sentencia de uno de ellos: "las noticias, contrastadas por tres fuentes, independientes entre sí, si no, no me hagáis perder el tiempo". ( Uy, mi intención era no desvelar mi profesión, o una de ellas, hablar sólo de esa segunda dimensión que es la vida virtual...¡ en fin, que-le-vamo-a-hacé-un-objetivo-incumplido! ¡ Mañana empiezo la dieta, lo juro!).
Como os he contado, siempre sorie. Da gusto.
Su mesa está justo sobre mi teclado. Y así, sonriente y todo, tiene puesto siempre un ojo en lo que estoy haciendo, no vaya a desmandarme.
"Honestidad, honestidad, honestidad", es su frase.
Le he dicho ( en la pausa del café, no vaya a pensarse mi virtualboss que pierdo tiempo en el trabajo) que tiene que modernizarse.
¡Ojo!, me refiero a la indumentaria. Eso del chaqué con chaleco y pañuelo de seda es que ya no se lleva.
servido por desdelatorredechips
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27 Enero 2007
No me lo contaron todo.
Trabajo desde casa, qué bien.
Apenas salgo, todo está en la red, y si le tengo que dar una vueltital, tengo el emilio, o el teléfono, si es llamada internacional, el santo skipe.
No pierdo tiempo en el transporte al ir a la oficina. Una hora para ir, una hora para volver. Metida en mi capsulita roja, rodeada de cientos de capsulitas más, tamaños varios, pero un sólo ser vivo en cada una.Una hora, quince kilómetros. ¡ Hay que ver lo que ha progresado la humanidad!
Yo apenas tardo .... ( disculpen, tengo que cronometrarlo, un dato es un dato) en recorrer los dos metros ( esto si lo sé, tengo una conciencia exacata de todas las medidas de mi casa-oficina, porque aún me duelen los bolsillos tras el desplume de la tasación y los trámites de compra) que separan mi dormitorio de mi despacho.
Y como ecologista agradezco, claro, la oportunidad que esto me brinda de vivir acorde a mis principios. No contribuyo al calentamiento global, ya que mi cuerpo serrano no emite ningún gas tóxico en ese desplazamiento.
Puedo comer en casa. Incluso guisos de la abuela. Es tan simple como poner el pote mientras desayuno - té, fruta y cereales, soy una mujer alimenticiamente concienciada- y miro por la ventana como mis somnolientos vecinos se meten en sus coches, camino de sus curros, escuchando lo último que se bajaron ayer de internet. Bueno, algunos llevan retraso y lo compran en el top-manta. Un día en el ascensor ( yo bajaba la basura), conocí a uno que aún compra sus cd en tiendas.
Me estoy desviando. El pote. Es fácil, cuando una página de internet se cuelga, aprovecho para echarle un ojo a las lentejas. Es el sucesor de la meadita aquella de los anuncios ( yo ya veo poco la tele esa de los anuncios y si acaso, me grabo la serie en un viejo video carpatevotonico y resistente a las leyes de la evolución que tengo y paso los comerciales con deleite).
Así que como productos autóctonos, comprados en el comercio de mi barrio. No voy a abundar en lo del calentamiento global, pero esto es ecológico, no hay que gastar combustible en transportar las materias primas desde exóticos lugares. Doblemente ecológico. No gastó envases de plástico, o aún peor, de porespan, para llevar mis alimentos de la cocina a la mesa. Mis lentejas se trasladan en pote de barro. Y cuando muera de viejo, lo reciclare, haciéndolo añicos para ponerlos en el fondo de las macetas.
Me ahorro un pico en ropa. No hay paisaje humano que tenga que contribuir a decorar. No hay cliente, fuente, proveedor al que tenga que indicar con mis vestimentas que tengo un status determinado. Puedo trabajar en chandal o en pijama si me place. La de materias primas que le estoy ahorrando al planeta.
No tengo que gastar energía en empatizar con los compañeros, en generar espíritu de equipo, en no rozarme con el de la mala uva, en reirle los chistes al jefe. No tengo, sólo por poner un ejemplo basado en hechos reales, que llevar un mechero en mi bolso cuando no fumo, sólo porque el jefe de sección puede necesitar fuego en algún momento.
A mis compañeros de oficina, les caigo bien. Nunca les he oído lo contrario. Ahí está Pepito grillo - un muñequito de apenas dos centímetros, que me hace las veces de supervisor, recordándome que he de tener conciencia, que no todo vale, aunque nadie vaya a enterarse- y sonrie. Y Yoda, estático en el alfeizar de mi CPU, pezuña en alto recordándome aquello de : "siente la fuerza, todo es posible", o similar.
Y mi horario, gran ventaja en estos tiempos de conciliación en que vivimos, es flexible.Yo lo elijo. Es más,no me guio por ese viejo concepto de 40 horas semanales. No, yo soy una moderna jornalera especializada, y por eso, trabajo a destajo. Tantos cestos, tanta pasta. Como en las mejores viñas riojanas. Bueno, tengo un capatacillo que va cambiando de vez en vez el tamaño de los cestos ( a más grandes, qué se pensaban) y supone que no nos damos cuenta, o que si nos damos cuenta, no diremos nada, porque todos estamos en el mismo barco, y no queremos que se hunda. Un día voy a preguntarle por qué no le ponen máquinas y nos sacan de los remos. Se lo pondré en un imail, claro.
Pues eso, teletrabajo, qué bien.
Pero insisto, no me lo contaron todo.
No me dijeron que el ser sólo un destinatario en la bandeja de correo, llevaría a mis compañeros de tripulación a eludir que soy una persona, con los mismos derechos que ellos. Y a los sindicatos a obviarme por completo.
No me dijeron que tendría que hacerme autónomo por cuenta ajena, bonito concepto, intenten explicarlo a algún ciudadano de la UE del norte de los Pirineos.
No me dijeron que tendría que comprar yo todas mis herramientas de producción. Y mantenerlas. Y sus vacunitas, visititas al médico...
No me dijeron, que despiste, que no tendría pagas extras, que no me pagarían el mes de vacaciones, que si me ponía enferma, pero enferma de verdad - coño que trabajas desde casa y una pierna escayolada no es motivo para que dejes de hacer tu trabajo, y otra vez lo del barco - de hospital, no cobraría tampoco.
No me dijeron que perdería mis habilidades sociales, que me iría olvidando paulatinamente de cómo se habla utilizando el aparato fonador, ese de boca, lengua, cuerdas vocales....
Ahora yo, te lo cuento a tí, por si estás a punto de apuntarte a esta bicoca de la conciliación.
Desde mi torre de chips
servido por desdelatorredechips
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