Escribo poco*, escribo poco. Lo sé. Es que ... me estoy quitaaando, que dice la canción. La red me fascina cada día más. Navego, navego y cada día encuentro una isla nueva que me tienta a echar el ancla. Podría tener una segunda vida aquí ( second life, ja, ja, ja). La tentación es fuerte, pero ...¡ Resisto! Porque:
1. Ahí fuera es primavera.
2. Mi programa de desintoxicación funciona. No lo pasen, pero... ¡la vida analógica tiene sus placeres ¡.
No obstante, ¡aquí estoy!. Me han dicho que he de atender mi bítacora si no quiero que naufrage, tragada por el olvido. Que un mes en este segundo mundo es un siglo y ya tengo telerañas. Así que ahí voy, a glosar una de las tareas diarias de un teletrabajador cualquiera: comunicarse con el mundo exterior, esto es, leer y escribir correos electrónicos.
Ayer, lunes de pre-campaña electoral, no fue un mal día. Sólo me entraron 75 correos.
Comencé el día con energía, dispuesta, como cada mañana, a hacer todo lo que mi sabiduría de empleado-autónomo-trabajando en-el-más-desierto-de-los-desiertos, me dictó que había de hacer: un primer vistazo a mi correo, a los titulares en todos los medios de mi área de cobertura, la lectura de un periódico ( uno diferente cada día, para no crecer de un solo ladito, como los arbolitos que únicamente reciben el sol de un ángulo, tras la tapia); leer a mi más directa competencia por si, más bien por ver cuántas, cosillas se me han escapado; repasar los teletipos, unas llamadas en busca de éste o aquel dato de las casi cien notas de prensa que me hojee el viernes; y, comprobar in situ dos o tres inauguraciones. Es necesario, oigan, porque el sentido de la realidad de los que escriben las notas de prensa anda un poco fabulador, especiamente en estas fechas.
Pero... no pude con todo. Y creo que uno de los culpables es el correo. Y eso que 10 los borré directamente, ya les he comentado, no me interesan los que me aconsejan como mejorar mi vida sexual, ni las notas de bancos en los que no tengo cuenta, ni las invitaciones a invertir en un gran casino. El spam, correo basura, los anuncios, las cadenas...
Quedaban 65.
Entre ellos, uno de mis preferidos semanales, las previsiones del Instituto Cervantes, un correo para soñar, para dejar volar la imaginación: Estambul, Alejandría, Roma, Nueva York, de avión a cóctel, conociendo a gente interesante, a lo mejorcito de la piel de toro en cada campo ...

Vuelta a la realidad. Tenemos chica nueva en la oficiiiiina... (estoy cantona hoy) y nos rebota los emilios que le llegan de las fuentes que manan incontinentes. Vamos que los recibíamos antes, incluso por duplicado. Ahora en vez de borrrarlos una vez, podré borrarlos dos o tres.

Y más realidad. Candidatos que me cuentan sus pasos de precampaña, qué amables ellos, incluyendo foto, audio, vídeo... Saben que la tierra es redonda, incluso lo de achatada en los polos, y que los medios ahorran y ahorran en medios (ja,ja,ja) y agradecen recibir el paquete completo. Todo aquel contenido que sea gratuito es bienvenido, se leerá pronto en los libros de estilo.

10 correos de sitios que hace un año no están entre mis asuntos a cubrir. Lo comprendo, renovar listas de correo es taaaaan tedioso. Defínitivamente, lleva su tiempo.

Alguien que quiere mandarme un libro del que no podré contar nada.

La coctelera me avisa que tengo un comentario en otro blog.

Cinco alertas de google, ese delicioso servicio gratuito que me permite comenzar la mañana con una revista de prensa personalizada, mi secretaria digital. ¿ Tendría que incluir a Google en la plantilla de mi apartamento-redacción junto a Yoda y Pepito Grillo?

La Comunidad de Madrid tiene la deferencia de hacerme un avance - ¿ será su plan de fidelización? ( es que he hecho un curso de e-marketing recientemente) - de las notas de prensa con sus logros. Avance, que al final del día todo el mundo podrá ver en su web.

Un boletín de noticias de Hispanoamérica al que nunca me he suscrito. Y cuyos autores son de un prolífico, que ya quisiera yo, ya...

Una isla en el mar. El correo de ¡un amigo! que me invita a la presentación de su candidatura ( es posible, tengo amigos políticos) y me insta a no romper la cadena, so pena de ser teletransportado al limbo, lo cual, me dice, será muy engorroso, porque lo han cerrado recientemente.

Y... notas de prensa varias: el dossier de una obra de teatro, andanzas de políticos diversos,muy lejos de ser amigos míos, cuatro convocatorias para un mismo concierto, inauguraciones, quejas, malo, no tú más... ( Cosas de la época pre-electoral, en otras los políticos son más sesudos, de veeeeeerdad).

Ayudaría, que los emisores de este ladrón de tiempo que es el correo electrónico escribieran en la casilla correspondiente algo que me guiara en su identificación. Si tengo cien fuentes, creánme, 50 ponen en esa casilla " prensa". Qué poquito originales somos.
Ayudaría, si el asunto me diese una pista. Los hay de ideas fijas: "previsiones informativas", pone uno, sea una previsión, una nota, una foto o la felicitación de Navidad.
Y luego tengo a un poeta, que me obliga a leer las notas hasta la última línea para averiguar de qué tratan ( ¿ nueva técnica para captar la atención del lector?). Un asunto, pongamos por caso, como "Las mariposas son silenciosas", podría llevarme a una nota de prensa sobre aviones que incumplen sus rutas de vuelo.

Pero vamos que no me quejo, eh. Bastante hacen con distinguirme con su anteción y hacerme partícipe de sus jornadas... No hay que tensar la cuerda, no... qué es eso de querer marcar tú la agenda, decidir qué sacas o pedir cosas que no están en la web, vamos, vamos , que estamos todos muy liados, no nos vengas con excentricidades.

En fín, puede que no les parezcan mucho 75 correítos ( algunos conteniendo hasta diez archivos), pero a mí, se me hace inabarcable.

* he leído que los lectores en pantalla, no leen, escanean, así que en azul, versión para lectura rápida



¿La solución?

Quizás haya encontrado la solución.
Está ahí, asomando del montón de papeles etiquetado mentalmente como "cuando tenga tiempo".
Marsha Egan. Una ¿psicóloga? ¿estadounidense? que ha descubierto que esto de mirar el correo cada vez que suena el clin es una obsesión. Y se cura.

¿ Los síntomas de losE-ddicted?

Avanza algunos de ellos gratuitamante: tu mascota se llama Mozilla, Firefox o Google; en una fiesta ( no en un blog and beers, claro) te preguntan tu nombre y das tu dirección de correo electrónico; escribes desde tu blackberry al compañero de la mesa de al lado, o mandas un emilio dando las gracias por darte las gracias a alguien que te pidió algún dato.

¿ Las soluciones? Pues... pa eso, hay que abonar. Dollars, dude, dollars.

Eso sí, se ofrece un avance gratuito en red. Son 12 pasos. El primero, un clásico: "hola, me llamo x y soy un outlook adicto". O gmail adicto, o lo que se tercie.

El segundo: establece un calendario o un horario fijo para revisar tu correo y mantente alejado el resto del tiempo. O algo así. ¡

Qué tentación! Y si voy y lo leo todo el 28 de mayo....( recuerden, soy periodista, hago información local, el 27 de mayo hay elecciones, es para mí una froonnnntera temporalllll) . Uyuyuyuy, qué tentación.

Sigo leyendo y... oh, decepción, para qué me van a servir las dos horas al día que podría ahorrarme, para : ¡ aumentar mi productividad!.

Esto me trae a la mente algo de El Principito, mi primer libro de autoayuda ;) , algo de una fuente y una pastilla para quitar la sed que...


Esto está quedando muy largo, así que los consejos para evitar el spam que un amigo me ha mandado en un emilio, los dejo para próximas entregas. Ahí se quedan, clikeando (toma ya, patadón al diccionario).