Aquí estoy de vuelta, un paréntesis en el cierre nuestro de cada día, para glosar mi vida tecnólogica, la vida tecnológica.
Navegando ( en viaje profesional, nada de crucero de placer, boss mío) me encuentro con esta secuencia en mi pantalla. Sale una pluma de ave y una leyenda cuenta: con una como esta escribió Cervantes el Quijote. Luego una pluma de plumilla plateada y tinta interior: con una como esta, Mary Shelley escribió Frankestein. Una máquina de escribir unplaged ella: con una como esta, Thomas Mann escribió La montaña mágica. Un ordenador: con uno como este, Ken Follet los pilares de la tierra. Un teléfono móvil: el próximo eres tú.
Siglos de escritura en cinco pantallazos. ¡ Qué capacidad de sintésis!
¿ Me estoy perdiendo? Pepito ( ya saben, Grillo, mi compañero de redacción) me indica que sí.
A lo que iba, que si andas por ahí en busca de las musas sin más equipaje que tu telefonito móvil, pues, no necesitas más, cuando te venga ( la inspiración), puedes escribir tu relato en la pantalla. Yo estoy pegada a mi ordenador, aquí, en mi torre de chips, pero... oyes que me tienta la cosa.
La cosa es un concurso de Movistar. Escribes un relato de 157 carácteres ( lo bueno, si breve...), contando los espacios en blanco, y lo mandas al 7212 precedido por las letras RE y un espacio en blanco antes del 20 de abril.
Es como una loto literaria. Juegas 30 céntimos ( el coste de la llamada), puedes ganar 1.500 ( la dotación del primer premio). Y oyes, el prestigio, que el jurado esta presidido por Antonio Gamoneda, flamante último Premio Cervantes.
Eso sí, nada de jerga TIC o abreviaturas, el relato ha de estar escrito en “un correcto castellano”.
Yo sufro de verborrea... pero... puedo intentarlo:
Era el último sobre la tierra y con su último suspiro, murieron todos los dioses.
o
No recuerdo ningún paisaje de aquel viaje, no buscaba más horizonte que sus ojos, más amanecer que su mirada, otra playa en que bañarme que él.
Ummmm
Vale, vale Pepito, la ficción no es mi campo cotidiano, pero ¡lo intentaré!.

PD. Versión laboral del asunto. Los partidos han empezado a mandarnos por SMS sus convocatorias pre-electorales y promesas pre-electorales. Recuérdenme que me vaya de vacaciones a una de esas áreas que llaman "zona de sombra" , a un lugar donde , por Dios, no haya cobertura. Plasmaré mis pensamientos en un cuadernito con tapas de cuero y hojas de celulosa. ¡Qué oldfashion!