Mi relación con la red, incluso con las TIC ( que ayer, blogeando, me enteré que ya no se lleva decir nuevas tecnologías, sino así, a secas TIC) viene de largo.
Quizás no les interese, pero, de todos modos, paso a relatarla.
Me crié en uno de los primeros hogares españoles con ordenador, un Spectrum. Nadie en mi cole jugaba con teclas cuando yo le daba al tenis aquel tan rudimentario y sonoro y era una adicta al tetris bidimensional y en blanco y negro. A los 17 aprendí un lenguaje de programación que creo que ha desaparecido, como los dinosaurios, el tortuga. Indiquénme sabios lectores si no es así.
En lo profesional: también fui de las primeras.
En el principio fue el busca. Pero oyes, tenías que buscar un sitio desde el que llamar, y si otro era más rápido, perdías el encargo. Además, la llamada costaba dinerito. Luego un móvil, que a pesar de que no hacía nada el tío me costó 90.000 cucas de la época, una verdadera inversión en modernización de mi microempresa. Perplejo dejé al jefe de sección de entonces cuando le mande un sms desde un festejo ilegal al que asistía con la intención de contarlo posteriormente en nuestras páginas. Y con la intención de contarlo, a secas, iba de incógnito, de ahí que no llamase. "¿ Cómo lo has hecho, cómo lo has hecho?", era su único interés aquella tarde. Refiriéndose, aclaro, al sms, no a mi artículazo.
Sin embargo, en otros campos, estoy al final del final de la cola. Apenas hace un mes que blogeo, el html es para mí un misterio insondable, nunca he utilizado el flickr o colgado un vídeo de youtube, ni pujado en ebay, ni...¡ qué se yo! Esto de las TIC avanza tan rápido que no es posible estar al día si haces otra cosa, incluido comer e ir al baño.
¿ Cómo llegó internet a mi vida?
No lo recuerdo. Había oído hablar de él. Y al día siguiente me convertí en forofa defensora. Odiaba aquello de dictar las crónicas a una grabadora - se abren comillas, mayúscula, hoy... - que luego escuchaba una secretaria que las transcribía. Pero hombre, si podemos mandarlas por internet insistía e insistía. Nos compraron ordenadores ( los inicios del teletrabajo eran así, la empresa nos compró los ordenadores, hoy me parece mágico) y dejamos de dictar.
De cualquier modo,poco a poco, sin que yo lo haya notado, Internet se ha ido haciendo un hueco cada vez más grande en mi vida.
Y silenciosamente, oigan. No es hasta hace unos días que he caído (plafff) en algo: nunca había meditado sobre mi vida virtual, pero nunca de los nunca, vamos que lo usaba y ya. Para mí, era como lo del agua del grifo, lo abro, sale, nunca he pensado que prodigio supone.
Medito.
Me ha ahorrado mucho dinero. En llamadas para dictar crónicas, para pedir cosas, para mandar cosas, para hablar con amigos que viven a 3.000 kilómetros, o más allá de las antípodas. En periódicos. Cuando empecé, lo primero que hacía cada día era bajar a comprar la prensa, al menos cuatro periódicos diarios. No les digo las montañas de papel usado que generábamos. En transporte, si lo puedes mandar por correo electrónico, para qué llevarlo.Si lo puedes decir por correo electrónico, para qué ir. En el precio de billetes de avión para aquí y acullá. En compras importantes, gracias a las comparaciones en pantalla. Pena que web alguna hablase del efecto barco de los coches familiares semi llenos, oyes. En cursos que he hecho usando eso del e-learning. En clases de inglés. BBC que estás en los cielos del periodismo, venga a nosotros tu reino ( es una opinión, lo sé, pero ¡son mis héroes!,(yo también, algún día, quiero ir a una mani , contar la mani y colocar las declaraciones al respecto del presidente del gobierno en el último párrafo de la información).
No sé si me ha dado tiempo. ¿ Se gana o se pierde? ¡ Hay tantas tentaciones al alcance de la tecla!
Y me ha acercado a las personas que quiero y están lejos. Analógicamente lejos, en kilómetros de toda la vida;lejos aquí mismo, en vidas tan diferentes que no se cruzan; o viviendo tan deprisa que no hay sitio donde pararnos juntos a tomar una tónica.
Y ahora, ¡tatachán, descubro un modo de escribir, de publicar, sin depender de estructura superior alguna!. Gracias coctelera, gracias.
Pero, en el otro lado de la moneda, que siempre tiene dos caras la pillina, internet también me ha convertido en una persona sedente. Todo está ahí, al alcance de la tecla. Hasta diría a veces que el calor humano. ¡ Un emilio puede ser tan entrañable! Y, me sospecho, me barrunto, me temo, me ha ido aislando, aislando, aislando....
Vamos a ver, vamos a ver ... seguiré reflexionando sobre la vida digital esta. Con ayuda de aquellos que están al día, que se sienten uno con la red, espero ;).
Y ¿ les hablé ya de mi programa de desintoxicación?
PD. parafraseando a Darío: la torre de chips tentó mi anhelo, quise encerrarme dentro de mi despacho, pero tuve hambre de espacio y sed de cielo, sin la sombra de mi propia pantalla
Sencillamente fantástico, no tengo palabras para comentar esta reflexión
me encanta leer tu blog pero ya tengo que cerrar mi laptop, es que me duele el cuello....en hospital me dijeron que fue por llevar demasiadas horas delante de ordenador (8 horas trabajando y 4 horas navegando por internet)
aprovechamos la nueva tecnologia pero no nos pasemos.
Que aisla está ya demostrado, siempre ¡claro! que uno, en este caso una, no haga nada más y me da en la nariz que eso no ocurre. Que está todo al alcance de una tecla, pues si, pero no siempre, que las tecnologías avanzan, desde luego, es ley de vida incluso de la virtual, que al fin y al cabo también es vida lo único es que lleva un ritmo mucho más trepidante (hay muchas cabezas cabilando a lo largo y ancho de la red y lo que no idea una lo plantea la otra, cosas de la globalización) pero lo verdaderamente fascinante es que permite que una perfecta desconocida le haga escribir a otro perfecto desconocido (uso el masculino por lo de planeta) una frase como: "Sencillamente fantástico, no tengo palabras para comentar esta reflexión".
Una está más acostumbrada a estas reflexiones que comparto en vivo y en directo (oh! me descubrí! era cuestión de tiempo!), conozco la profundidad de esas ideas y nos llevamos horas hablando de lo humano y lo divino, no por eso las desmerezco, simplemente las vivo y sigo disfrutando de esa fascinación que le ha provocado a Planeta, pero lo que realmente quiero decir es que la red, este invento intangible y real, le permite al personal explayarse, soñar, fantasear y vaya usted a saber cuántas cosas más y ante todo, compartir.
En tiempos en los que no hay tiempo, paradójicamente uno de los artefactos que nos impiden relacionarnos de forma física nos permite a cambio charlar pero... sin que veamos en el otro la expresión de sus ojos, oigamos su risa o o apreciemos su lenguaje corporal. Unas limitaciones evidentes desde luego, pero nos ofrece la posibilidad de hablar, ¿quién sabe? si con el vecino del cuarto o con el que vive lejos, muy lejos, en un sitio en el nunca habíamos reparado.
Bueno, simplemente me ha parecido fascinante leer ese primer comentario, pero anímate a comentar algo o tal vez lo hagas en la próxima entrega... y ¿por qué digo esto? porque sé de buena tinta que su autora tiene alma de conversadora de la Grecia clásica (aunque en esa época tendría que haberse disfrazado de hombre!) y qué es un blog sino una taberna moderna, de esas a las que acudíamos y acudimos (afortunadamente) para charlar mientras tomamos un algo...