No sé, en estos tiempos de verdades absolutas...no sé, esto de dudo luego existo, puede ser mal interpretado. Pero...¡ qué leches!, es que ¡dudo!.
Ayer, como era domingo, me dí un respirito en mi vida virtual y ¡¡¡me fuí a un café ( no a un ciber, a un café sin pantallas, ni siquiera de plasma) a leer el periódico!!!. Forma parte de un programa de desintoxicación del que ya les hablaré más adelante.
Pero, al grano. En el café leí el suplemento del domingo de El Pais, el epeseee ese. Artículazo sobre la conciliación procurada por la tecnología ( hay otros mundos pero están en éste: en la empresa del artículazo ¡ tienen un fisio en la oficina!).
Comenzaba con el relato de una situación. Una alta ejecutiva está en China esperando a su nueva hija. Es el día más importante de su vida. También un día importante para su empresa, presentan su nuevo boom. Pero... a la ejecutivo no le fuerzan a elegir, puede estar en china y abrazar a su hija, gracias a que puede estar presente en el lanzamiento de su producto... ¡por teleconferencia!.
Hace poco estuve en el norte ( muy al norte, no doy más pistas), donde tengo dos amigos ejecutivos que también concilian mucho tecnológicamente. Fuimos de a pasar un día a la orilla del mar ( ojo, no confundir con un día de playa, que hablamos de muy al norte). Yo, mi compañero ( sentimental, aclaro), nuestro amigo y su smart phone. Como nos vemos poco ( nos separan 3.000 kilómetros y unos cientos de euros que valen los billetes, además de que somos gente ocupada) hablamos sobre las novedades en nuestras vidas, el sentido de ésta, el amor, la paternidad. Y en un día laborable, ¡ojo!. Bastó con compaginar nuestros sentimientos con los casi impreceptibles pitiditos del smart...

- La pequeñita sigue a su hermana a todas partes
( respuesta al e-mail phone de un accionista)
- ¿ Qué te decía?, si...es bonita como un sueño
(sí, claro, puedo concertarle una entrevista esta semana...)
- Sí que lo es, su sonrisa podría deshelar el polo, ¡ pues sí que te escribe gente! ¿ comemos algo?
Me encanta la libertad que me dan las nuevas tecnologías, no me malinterpreten ( han visto el anuncio ese tan mono de la tarjeta de internet y la peña en el parque con sus portátiles).
Pero .... tanta santificación me inquieta. ¿ NO SERÁ UNA TRAMPA?
Y me inquieta la mezcla. El entrelazamiento, el hecho de se desdibujen los bordes... (¿ por qué alguien de baja maternal ha de leer a diario el correo electrónico de su empresa?, el repor del epeseee ese, lo presenta casi como un logro).
Me planteo enocasiones si no es el motivo por el que, trabajando una jornada normal, 40 horitas en mi cárcel virtual, tengo la sensación de que el trabajo es una cinta sin fin.
En fin, que dudo. ¿ Será que existo?